sábado, 1 de junio de 2013
Las naves que están en Marte se preparan para el paso de un cometa.
Un cometa, bautizado C/2013 A1 Siding Spring, se acerca a Marte y pasará a unos 118.000 kilómetros de su superficie en octubre del año próximo. La probabilidad de impacto es baja (uno en 8.000), pero los expertos de la NASA que están siguiéndolo no han determinado aún la órbita del objeto con precisión y no pueden descartar completamente el choque con el planeta vecino. Mientras tanto, los científicos empiezan ya a preparar sus naves en el suelo y en órbita de Marte para protegerlas, si es preciso, y, en cualquier caso, para observar el paso de ese cuerpo procedente de las regiones exteriores del Sistema Solar.
El cometa fue descubierto hace tres meses, el 3 de enero de este año, en el observatorio australiano de Siding Spring que le ha dado nombre. Con los primeros cálculos de su órbita los expertos anunciaron que pasaría a sólo 50.000 kilómetros de la superficie de Marte (dos veces y media la distancia de su luna más exterior, Deimos) y la probabilidad de impacto rondaba el uno en 600. Pero los científicos rebuscaron en bancos de datos astronómicos y han encontrado su rastro en imágenes que se remontan a octubre del año pasado, con lo cual han afinado las estimaciones y han alejado el punto de máxima aproximación y Marte y reducido el riesgo de choque.
Ante la novedad, los investigadores que se dedican a Marte están, por un lado, frotándose las manos por las observaciones que podrán hacer desde allí con sus sondas en órbita y en el suelo marciano. Pero, por otro lado, tienen que preparar sus artefactos por el acercamiento del C/2013 A1 Siding Spring. Si es preciso pueden, por ejemplo, hacer maniobrar a sus naves en órbita de Marte para que estén al otro lado del planeta justo cuando cumpla su máxima aproximación el cometa, según informa Space.com. Aunque no recibiesen en el impacto del cuerpo celeste visitante –de momento, y a la espera de cálculos más precisos, esta eventualidad no es inquietante en absoluto pero conviene contar con todos los escenarios posibles-, incluso un grano de polvo del cometa, viajando a una velocidad relativa de 201.600 kilómetros por hora, puede hacer mucho daño en un satélite. En órbita de Marte están funcionando ahora dos sondas de la NASA (Mars Odyssey, Mars Reconnaissance Orbiter) y una de la Agencia Europea del Espacio (Mars Express) y en el suelo están operando el veterano Opportunity (su gemelo Spirit enmudeció en marzo de 2010) y el gran Curiosity. Desde allí, el paso del cometa será todo un espectáculo en el cielo. Otro satélite de la NASA, el Maven, partirá este año hacia Marte.
Las naves en órbita podrán fotografiar el cometa a su paso. “Puede haber resultados científicos fascinantes como resultado de las observaciones del núcleo, el coma y, por supuesto, la cola, del C/2013 A1 Siding Spring con varios instrumentos que están en Marte”, ha comentado a Space. com Richard Zurek, uno de los responsables del programa de Marte del Jet Propulsión Laboratory (California). En cuanto al Curiosity y el Opportunity, ambos están en latitudes ecuatoriales y sus mejores vistas del cometa las tendrán antes del anochecer apuntando cerca del horizonte, hacia el sureste. Toda la campaña de observación con estos robots hay que prepararla con tiempo.
El objeto que se acercará a Marte debe llevar viajando más de un millón de años y los especialistas siguen estudiándolo. Por ahora estiman su tamaño entre cuatro y 48 kilómetros, y suponen que procede de la nube de Oort, la esfera de cometas y asteroides situada en los límites del Sistema Solar, a un año luz de distancia de la estrella. La NASA ha explicado que este cometa llega “completo”, con sus gases volátiles, mientras que los que pasan a menudo por las proximidades del Sol han perdido en gran medida de ellos (la cola y el coma que forman al acercarse a la estrella es material que escapa).
Un asteroide con luna propia pasa relativamente cerca de la Tierra.
El asteroide cuya trayectoria ha registrado esta noche la máxima aproximación a la Tierra (a 5,8 millones de kilómetros) tiene una luna propia que lo acompaña. El cuerpo principal se llama 1998 QE2 y mide aproximadamente 2,7 kilómetros de diámetro, cumpliendo un giro completo sobre su eje en menos de cuatro horas. Los astrónomos han observado en su superficie varias zonas oscuras que deben ser grandes concavidades. El satélite, sin embargo, mide solo unos 600 metros. No es tan extraño en el cielo este andar juntos de varios cuerpos ya que, se estima que aproximadamente el 16% de todos los asteroides de 200 metros o más forman parte de sistemas binarios o triples. Pero este ofrece una buena oportunidad a los investigadores que están siguiéndolo ahora que pasa relativamente cerca. Relativamente, porque los 5,8 millones de kilómetros de máxima aproximación a la Tierra (a las 22.59 hora peninsular del viernes) son más de 15 veces la distancia de la Tierra a la Luna, pero no volverá a pasar tan cerca al menos hasta dentro de un par de siglos, según informa la NASA.
Un asteroide de ese tamaño colisiona con la Tierra cada millón de años, como media, y su efecto es devastador por su influencia en el clima del planeta y por su capacidad de destrucción masiva en un territorio del tamaño de México. Con este no hay riesgo, pasa lejos.
El asteroide fue descubierto, en 1998, por especialistas del Instituto de Tecnología de Massachusetts y ahora los expertos de la NASA han logrado observarlo con radar, en concreto con la antena de 70 metros de diámetro de la Red de Espacio Profundo de la NASA en Goldstone (California). Durante toda la semana próxima se seguirá el asteroide con esa antena y con el gran radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico. Con las observaciones continuadas, los científicos pueden obtener datos precisos sobre el tamaño del objeto, su forma, su rotación y algunas características de su superficie. Además, los seguimientos de los asteroides ayudan a precisar los cálculos de órbita, lo que es esencial para las actividades de protección del planeta frente al riesgo de impacto de objetos celestes.
Las imágenes de 1998 QE2 obtenidas con la antena de 70 metros tienen, de momento, una resolución de 75 metros por pixel.
martes, 28 de mayo de 2013
martes, 21 de mayo de 2013
sábado, 11 de mayo de 2013
Los cambios de la Tierra, según Google Earth.
Google Earth ha puesto a
disposición de los internautas un recopilatorio de imágenes por satélite que
muestran los cambios en la Tierra, como el aumento de la irrigación de los
desiertos de Arabia Saudí, o la desecación del lago Urmia entre 1984 y 2012.
Google forma parte del proyecto Timelapse
junto a la NASA la revista Time y el USGS para realizar de forma interactiva el
paso del tiempo de lugares como el Amazonas, la ciudad de Las Vegas o la
irrigación en el desierto de Arabia Saudí en los últimos 28 años.
La interactividad de las fotos
superpuestas con el paso del tiempo, casi como una película, produce un efecto
espectacular en escenarios tan conocidos como la selva del Amazonas o la
desecación del lago Urmia.
La nave ‘Cassini’ fotografía un huracán gigantesco en Saturno.
La nave espacial Cassini,
en órbita de Saturno desde 2004, ha captado la primera imagen de cerca, en luz
visible y con alta resolución de un huracán gigantesco localizado en las
proximidades del polo Norte del planeta de los anillos. El ojo, de unos 2.000
kilómetros de diámetro, es 20 veces mayor que el ojo de huracán medio en la
Tierra, y los vientos alcanzan allí los 150 metros por segundo. Los científicos
encuentran similitudes entre esos fenómenos, pero también diferencias.
El vórtice del ciclón llamó la
atención de los investigadores “por su gran parecido a un huracán terrestre”,
señala el veterano y prestigioso científico Andrew Ingersoll, profesor de Caltech e investigador de la misión Cassini,
de la NASA y la Agencia
Europea del Espacio (ESA). “Pero está allí, en Saturno, a una escala mucho
mayor y se las está arreglando con la poca cantidad de vapor de agua que hay en
la atmósfera de hidrógeno de ese planeta”. En la Tierra, los ciclones se
alimentan del agua caliente del océano.
Entre los rasgos parecidos entre
ambos fenómenos, el terrestre y el no terrestre, los científicos destacan la
presencia de un ojo del huracán central, sin nubes o con muy pocas, mientras
que estas forman un muro rotando alrededor del ojo. Entre las diferencias,
además del tamaño, destaca el hecho de que el de Saturno no se desplaza, señala
la NASA en un comunicado, mientras que los ciclones tropicales terrestres
tienden a moverse. El huracán de Saturno está allí fijo, en el polo Norte, tal
vez porque en una posición tan septentrional no tiene adónde ir, señala Kunio
Sayanagi, también especialista de la misión.
Los científicos creen que el
huracán está allí desde hace años, aunque no lo pudieron ver cuando la sonda Cassini llegó al planeta de los anillos, en
2004, ya que su polo Norte estaba oscuro en aquella época, en pleno invierno
polar septentrional. La cámara infrarroja sí que captó la presencia de ese
gigantesco vórtice, que empezó a ser observable en luz visible a partir de
2009. Para fotografiarlo la Cassini ha tenido que cambiar su órbita
ganando inclinación de la misma, ya que desde su recorrido ecuatorial habitual
no tiene a la vista las regiones más septentrionales del planeta, explica la
NASA.
Tres años de actividad solar, en tres minutos
Fiesta de cumpleaños en la NASA.
La agencia espacial celebra con un vídeo el aniversario de su Observatorio de
Dinámica Solar (SDO, por sus siglas en inglés), un satélite que comenzó a
enviar las primeras imágenes del astro en
la primavera de 2010. El montaje permite ver el Sol como lo muestra el SDO, que
cada 12 segundos toma una instantánea en diez longitudes de onda diferentes.
En este caso, el vídeo se ha
montado con dos imágenes de cada día, tomadas con una longitud de onda de 171 angstroms,
que permiten apreciar, además de la rotación solar (en ciclos de 25 días), los
incrementos y descensos de actividad en los últimos 36 meses. Al final, se
muestra también una comparativa de cómo se ve la estrella más próxima a la
Tierra en imágenes obtenidas en otras longitudes de onda.
La agencia espacial
estadounidense destaca la estabilidad de la imagen, un logro de su satélite pese a que orbita alrededor de la
Tierra a más de 11.000 kilómetros por hora, por lo importante que resulta para
la comunidad científica que estudia el Sol. También aclara que los súbitos
cambios de tamaño que sufre la esfera solar durante el vídeo se deben a que el
SDO varía su distancia al astro cada cierto tiempo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)